La fría noche,
los viejos recuerdos; una salida
disimulada
La fría noche del
sábado trajo novedades, una salida que no esperaba se alargue hasta la
medianoche, reencuentro con una amiga que evoco recuerdos universitarios de
antaño;
La cita iniciaba a
las 5pm, en la Plazoleta de San Francisco, en casa mientras me vestía pensaba
en la conversación que tendríamos, en los posibles lugares donde podíamos ir a
beber o comer, bueno mientras veía mi rostro con cierta duda en el espejo, los
minutos pasaban, ¡mierda faltan solo 10 minutos para las 5! Tuve que tomar un
taxi, antes pensé llamarle para saber si demoraría e ir en combi para ahorrar algo sabiendo que iba a gastar en esta bendita salida, no lo hice
confiando en su puntualidad, llegue apresurado al lugar de la cita, eran las
5:10pm, no la veía sentada en las bancas ni parada al lado de la pileta, aun no
había llegado, la llame al celular, dijo que ya estaba en el carro y que
demoraría 10 minutos, eso dicho por una mujer equivale a treinta minutos, me
equivoque fueron 40 minutos esperando a una chica que solo era una amiga, no
era mi enamorada, ni un agarre, la esperaría tanto tiempo sabiendo que no
podría hacer algo como darle un beso o quien sabe… ya me entienden, mientras esperaba parado a un costado
de las bancas de la plazoleta, con cara renegada , veía a la gente que se
encontraba en ese lugar, me llamo la atención un grupo de chicas que se reunían
por el cumpleaños de una de sus amigas
al inicio esperaban solo tres y al pasar de los minutos ya eran siete amigas
todas con un regalo en la mano, tenían aproximadamente unos 15 años, al estar
completo su grupo se fueron con la felicidad de saber que tendrían una fiesta
que se prolongaría has las 10 de la noche por que la mayoría de ellas tenían
permiso hasta esa hora, debatiendo de dónde irían en voz alta se fueron
caminado dirigiéndose hacia la Plaza Mayor, yo aun esperaba, la noche ya caía,
el frio era más intenso, en la banca del costado unos músicos tranquilizaban mi
ansiedad con sus melodías, eran las 5:50pm, mientras esperaba sentado viendo
los papelitos con apuntes o números anotados
que tenía en la billetera, en una de mis tantas búsquedas, de girar el
cuello de un lado para otro ella apareció, al fin había llegado.
-hola-
¿Por qué llegas tarde?
-me demore por culpa
del carro-
Bueno, te creeré,
vamos a tomar algo calientito, muero de frio.
-ok, yo también
tengo frio-
Bajamos por la
calle Márquez, fuimos a un lugar llamado “antojitos” era el lugar más cercano,
conversamos de muchas cosas, de los estudios, de los compañeros, recordamos
algunas experiencias, fue entretenido y nostálgico recordar a los compañeros de
la facultad, mientras ella hablaba yo pensaba en todo lo que pase en la
universidad, aquellos momentos buenos y malos momentos donde anduve solo
deseando con todas mis fuerzas estar al lado de la compañera que tanto quería,
recordé las veces que fumando 2 cigarrillos en la universidad ya estaba
mareado, la cabeza me dolía y hasta tenía ganas de llorar por tantos pesares,
aquellas noches donde después de pasar todo el día en la universidad iba a
sentarme a una banca de educación, de ciencias sociales, al frente de la
biblioteca central, o en contabilidad mas no en comunicación hubo una temporada
en que ir a mi facultad me atemorizaba, ya sentado miraba al cielo masticando
mi tristeza, recordé también aquellos momentos divertidos cuando veía a los
guardias haciendo “batidas” a los timbaleros de la universidad, a los
“carroñeros” del comedor haciendo la onomatopeya de pájaros para entrar al
comedor por las tardes, a los “peloteros” de las canchitas de la U fallando
unos goles increíbles a esas faltas y caídas
donde todos reian y nadie levantaba al jugador lastimado; bueno ya
terminábamos de tomar las bebidas y aun no decidíamos que haríamos después.
Le pregunte, ¿Dónde
vamos?
-bueno pasando en
el carro vi que hoy en el jardín de la cerveza cusqueña se presentan los dobles
de Yo Soy, si quieres podemos ir mas tarde ahí-.
Pensé por un
momento y acepté, pero aun era temprano para ir al concierto, al salir del
“antojitos” nos fuimos caminando hasta la Plaza Túpac Amaru, ella me pregunto
si podía agarrarme del brazo, sin dudarlo le dije que si, como decirle que no
porque pensarían que somos algo y yo no quería eso como explicarle que podía
verme alguna amiga que me gusta o alguien conocido que podía pensar mal, bueno
ya era tarde para reflexionar en esa idea,
dije ¡ya! y Cecilia
inmediatamente se colgó de mi brazo, pasamos por el jardín de la cerveza, no
había cola, la gente aun no entraba al concierto, llegamos a la Plaza, nos
sentamos debajo del monumento al Inca Túpac Amaru, frente a nosotros ensayaban
una danza llamada Huallata, nuestra conversación aun continuaba hablamos de escritores,
libros y nuevamente de algún compañero o compañera de la universidad, esta vez
fue de una que se encontraba embarazada y que al parecer estaba atravesando
malos momentos.
Después de
conversar por casi 1 hora Cecilia recibió la llamada de su mama, tuvimos que
esperarle casi una hora claro que su mamita dijo que solo seria media hora,
cuando nos encontramos con ella eran las 9:20pm.
Señora buenas
noches.
-hola papacito como
estas-
Bien señora,
esperándola de frio.
-si pues hace mucho
frio, porque no vamos a tomar un ponchecito-
Está bien, gracias
señora.
¡Maldición! no
estaba bien, pero como decir otra vez que no, nos fuimos a un lugarcito por la
Plaza Túpac Amaru, con la mama de
Cecilia presente era difícil conversar hubo
un silencio que parecía perpetuo, los tres mirábamos la tv, nos reíamos con “el
especial del humor” no encontraba tema de conversación solo atinaba a ver la
tv, sentía que el cuello se adormecía, pero no importaba, prefería seguir
viendo a esos humoristas, ya que no se me ocurría algo para decir.
De pronto la señora
pregunto: ¿y cómo van los estudios?
Respondí con rapidez muy bien señora ya termine ahora
estoy haciendo los trámites para el bachillerato.
-muy bien- tienen
que estar tras de eso.
En unos minutos ya
teníamos una conversación casi fluida, aunque hubo preguntas extrañas, imagino
que la mama de Cecilia también estaba incomoda con el prolongado silencio y
hablo del primer tema que se le ocurrió, trajeron el ponche calientito lo
tomamos con calma, ahora viendo la tv, después de un rato el local cerro con
nosotros aun adentro, salimos de ahí a
las 10pm, acompañamos a la señora al paradero, con Cecilia fuimos apresurados al
concierto, cerca escuchamos que ya estaba cantando el doble de Andrés Calamaro,
pregunte en la boletería quienes más se habían presentado el de la puerta dijo
que ya se había salido El Tri, decididos nos fuimos a comer un pollo a la
brasa, en la pollería también fuimos los últimos en salir, caminamos desde la
altura del correo, hasta la esquina de la universidad, era ya las 11:30pm, en
Cusco city se percibía la juerga de fin de semana, grupos de chicos tomando en
las calles, algunos dirigiéndose apresurados al centro y otros ya ebrios
andaban sin rumbo por Av. De la Cultura, mientras tanto Cecilia y yo nos dirigíamos
a nuestras casas, sin haber bebido, sin caricias robadas, sin palabras de amor,
(aunque algo quedo en al aire, las cartas escritas para mi) fue una cita de
buenos amigos que terminó con el beso de la despedida, al bajar del taxi en su
casa solo dijo chau y me dio un beso en la mejilla.
