lunes, 2 de septiembre de 2013

Cusco city, reencuentro con las noches frias

La fría noche, los viejos recuerdos;  una salida disimulada


La fría noche del sábado trajo novedades, una salida que no esperaba se alargue hasta la medianoche, reencuentro con una amiga que evoco recuerdos universitarios de antaño;
La cita iniciaba a las 5pm, en la Plazoleta de San Francisco, en casa mientras me vestía pensaba en la conversación que tendríamos, en los posibles lugares donde podíamos ir a beber o comer, bueno mientras veía mi rostro con cierta duda en el espejo, los minutos pasaban, ¡mierda faltan solo 10 minutos para las 5! Tuve que tomar un taxi, antes pensé llamarle para saber si demoraría e ir en  combi para ahorrar algo sabiendo que iba  a gastar en esta bendita salida, no lo hice confiando en su puntualidad, llegue apresurado al lugar de la cita, eran las 5:10pm, no la veía sentada en las bancas ni parada al lado de la pileta, aun no había llegado, la llame al celular, dijo que ya estaba en el carro y que demoraría 10 minutos, eso dicho por una mujer equivale a treinta minutos, me equivoque fueron 40 minutos esperando a una chica que solo era una amiga, no era mi enamorada, ni un agarre, la esperaría tanto tiempo sabiendo que no podría hacer algo como darle un beso o quien sabe… ya me  entienden, mientras esperaba parado a un costado de las bancas de la plazoleta, con cara renegada , veía a la gente que se encontraba en ese lugar, me llamo la atención un grupo de chicas que se reunían por el cumpleaños de  una de sus amigas al inicio esperaban solo tres y al pasar de los minutos ya eran siete amigas todas con un regalo en la mano, tenían aproximadamente unos 15 años, al estar completo su grupo se fueron con la felicidad de saber que tendrían una fiesta que se prolongaría has las 10 de la noche por que la mayoría de ellas tenían permiso hasta esa hora, debatiendo de dónde irían en voz alta se fueron caminado dirigiéndose hacia la Plaza Mayor, yo aun esperaba, la noche ya caía, el frio era más intenso, en la banca del costado unos músicos tranquilizaban mi ansiedad con sus melodías, eran las 5:50pm, mientras esperaba sentado viendo los papelitos con apuntes o números anotados  que tenía en la billetera, en una de mis tantas búsquedas, de girar el cuello de un lado para otro ella apareció, al fin había llegado.

-hola-
¿Por qué llegas tarde?
-me demore por culpa del carro-
Bueno, te creeré, vamos a tomar algo calientito, muero de frio.
-ok, yo también tengo frio-

Bajamos por la calle Márquez, fuimos a un lugar llamado “antojitos” era el lugar más cercano, conversamos de muchas cosas, de los estudios, de los compañeros, recordamos algunas experiencias, fue entretenido y nostálgico recordar a los compañeros de la facultad, mientras ella hablaba yo pensaba en todo lo que pase en la universidad, aquellos momentos buenos y malos momentos donde anduve solo deseando con todas mis fuerzas estar al lado de la compañera que tanto quería, recordé las veces que fumando 2 cigarrillos en la universidad ya estaba mareado, la cabeza me dolía y hasta tenía ganas de llorar por tantos pesares, aquellas noches donde después de pasar todo el día en la universidad iba a sentarme a una banca de educación, de ciencias sociales, al frente de la biblioteca central, o en contabilidad mas no en comunicación hubo una temporada en que ir a mi facultad me atemorizaba, ya sentado miraba al cielo masticando mi tristeza, recordé también aquellos momentos divertidos cuando veía a los guardias haciendo “batidas” a los timbaleros de la universidad, a los “carroñeros” del comedor haciendo la onomatopeya de pájaros para entrar al comedor por las tardes, a los “peloteros” de las canchitas de la U fallando unos goles increíbles a esas faltas y caídas  donde todos reian y nadie levantaba al jugador lastimado; bueno ya terminábamos de tomar las bebidas y aun no decidíamos que haríamos después.

Le pregunte, ¿Dónde vamos?
-bueno pasando en el carro vi que hoy en el jardín de la cerveza cusqueña se presentan los dobles de Yo Soy, si quieres podemos ir mas tarde ahí-.

Pensé por un momento y acepté, pero aun era temprano para ir al concierto, al salir del “antojitos” nos fuimos caminando hasta la Plaza Túpac Amaru, ella me pregunto si podía agarrarme del brazo, sin dudarlo le dije que si, como decirle que no porque pensarían que somos algo y yo no quería eso como explicarle que podía verme alguna amiga que me gusta o alguien conocido que podía pensar mal, bueno ya era tarde para reflexionar en esa idea,  dije  ¡ya! y Cecilia inmediatamente se colgó de mi brazo, pasamos por el jardín de la cerveza, no había cola, la gente aun no entraba al concierto, llegamos a la Plaza, nos sentamos debajo del monumento al Inca Túpac Amaru, frente a nosotros ensayaban una danza llamada Huallata, nuestra conversación aun continuaba hablamos de escritores, libros y nuevamente de algún compañero o compañera de la universidad, esta vez fue de una que se encontraba embarazada y que al parecer estaba atravesando malos momentos.
Después de conversar por casi 1 hora Cecilia recibió la llamada de su mama, tuvimos que esperarle casi una hora claro que su mamita dijo que solo seria media hora, cuando nos encontramos con ella eran las 9:20pm.
Señora buenas noches.

-hola papacito como estas-
Bien señora, esperándola de frio.
-si pues hace mucho frio, porque no vamos a tomar un ponchecito-
Está bien, gracias señora.

¡Maldición! no estaba bien, pero como decir otra vez que no, nos fuimos a un lugarcito por la Plaza Túpac Amaru,  con la mama de Cecilia presente  era difícil conversar hubo un silencio que parecía perpetuo, los tres mirábamos la tv, nos reíamos con “el especial del humor” no encontraba tema de conversación solo atinaba a ver la tv, sentía que el cuello se adormecía, pero no importaba, prefería seguir viendo a esos humoristas, ya que no se me ocurría algo para decir.

De pronto la señora pregunto: ¿y cómo van los estudios?
Respondí con  rapidez muy bien señora ya termine ahora estoy haciendo los trámites para el bachillerato.
-muy bien- tienen que estar tras de eso.


En unos minutos ya teníamos una conversación casi fluida, aunque hubo preguntas extrañas, imagino que la mama de Cecilia también estaba incomoda con el prolongado silencio y hablo del primer tema que se le ocurrió, trajeron el ponche calientito lo tomamos con calma, ahora viendo la tv, después de un rato el local cerro con nosotros aun adentro,  salimos de ahí a las 10pm, acompañamos a la señora al paradero, con Cecilia fuimos apresurados al concierto, cerca escuchamos que ya estaba cantando el doble de Andrés Calamaro, pregunte en la boletería quienes más se habían presentado el de la puerta dijo que ya se había salido El Tri, decididos nos fuimos a comer un pollo a la brasa, en la pollería también fuimos los últimos en salir, caminamos desde la altura del correo, hasta la esquina de la universidad, era ya las 11:30pm, en Cusco city se percibía la juerga de fin de semana, grupos de chicos tomando en las calles, algunos dirigiéndose apresurados al centro y otros ya ebrios andaban sin rumbo por Av. De la Cultura, mientras tanto Cecilia y yo nos dirigíamos a nuestras casas, sin haber bebido, sin caricias robadas, sin palabras de amor, (aunque algo quedo en al aire, las cartas escritas para mi) fue una cita de buenos amigos que terminó con el beso de la despedida, al bajar del taxi en su casa solo dijo chau y me dio un beso en la mejilla.